El mundo de Mark Richard ha sido descrito en alguna ocasión como un Hogar de la Caridad en el que los deformes, los atormentados y los condenados buscan el auxilio o la redención.
En realidad, la cosa se asemeja más a un Circo de Freaks, a una barraca de incómodas atracciones secundarias que, en nombre de la decencia, jamás tendrán cabida en la…





