«Magie se hallaba en el fresco crepúsculo, y lo aceptaba todo, todo cuanto tenía a su alrededor, allí donde cada cosa acechaba, como la razón que justificaba lo que había hecho. Por fin sabía, realmente, por qué, y cómo, había recibido la inspiración y la guía, por qué había sido constantemente capaz, por qué, en todo instante, su alma había estado al servicio de este fin. Allí tenía por fin el mo…





